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Te doy la bienvenida al blog sobre el libro ‘ecos de otra vida’ -crónica, memoria y reflexión de ‘Camilo Maturana’ (ex oficial del FPMR – 1984-1988-)



Presentación

– Yo fui Camilo, un oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez-

Viví la militancia política; fui internacionalista y estuve al servicio de causas lejanas a mi país y nación pero cercanas a los conflictos sin resolver por la humanidad…-

…hallándome en Uruguay, mi vida da un Salto Cuántico que matará a Camilo y fomentará una verdad interior que reclamaba ser considerada… –

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Andariego soy. De nacimiento a muerte una senda ha quedado dibujada para memoria y aprendizaje. Pasando ampliamente los 60 años y acercándome a la próxima frontera de los 70, puedo asegurar con plenitud y certeza que sí he vivido, y si hubiere culpa en la intensidad entonces culpable soy.

Envejezco como debe hacerse: con la conciencia en paz, con mis arrepentimientos bien sancionados, con el perdón expuesto y declarado setenta veces siete, nutriéndome de la Sabiduría que nos heredaron antiguos Santos y Sabios, y en dialogo interior constante y vívido con mi Dios, el Verbo, el Cristo Vivo. Y de lo mío doy testimonio, y enseño a quién quiere recibir, y aconsejo a quién lo solicita, expongo lo que creo debe servir como luz en la huella para que otros y otras Andariegos y Andariegas no pierdan tiempo precioso detrás de utopías y falsos vericuetos.

Somos un Ser y muchas personas: tantas como personas nos viven o con nosotros conviven o con las cuales pasamos por vivencias…breves o largas, no importa, porque lo vital es el brío, la convicción, y el efecto que dejamos para bien o para mal. De lo bueno no nos jactaremos, sino que aprenderemos. De lo malo nos arrepentiremos y también aprenderemos: porque si luz tenemos, sombras nos siguen.
Hoy expongo ideas y pensamientos, políticos en su razonamiento, naturales en su humanidad, sociales según mi conciencia de hacer parte de una generación y de estar en medio de un núcleo humano, espirituales en su ética y génesis; y además muestro trazos de mi existencia: la de antes de entrar en este Camino de consagración y sabiduría, y la de ahora: que ya por treinta años ha ocupado mi historia y seguramente me acompañará hasta fin de este periplo temporal que inexorablemente debe culminar.

A nadie quiero convencer. No me interesan los litigios y los debates: todos inconducentes e inútiles, y que jamás cambiarán un ápice de la realidad. Observo en los argumentos de hoy las mismas ideas de mi juventud: también a mi parecían novedosas y nuevas, y sin embargo eran las mismas que los abuelos de mi tiempo habían expresado con otras vestes en su lozanía.

Hoy veo que las divisiones entre los Hombres del Mundo no son políticas, ni de ideas… es todo un asunto de poder, de control, de un profundo sentido de divinidad oscura que aspira a beneficiarse de la esclavitud de otros; y claro: yo defendí el viejo socialismo de entonces porque era supuestamente más justo que la miseria del capitalismo salvaje que se nos imponía bajo las sombras del ‘gran hermano’ norteamericano. Para constatar con mis ojos y en terreno, y luego con datos duros de la historia, que bajo esa aspiración idealizada pululaba la misma ponzoña del poder y la sumisión que tanto gusta a los señores de este Mundo. Entendí que no por ser una víctima de la agresión del poderoso se está precisamente del lado de la justicia y la razón. Que la nación, el conglomerado humano, o el sistema político agredido por la prepotencia del más fuerte pudiera esconder debajo de su tragedia un puñal para matar la libertad apenas está nazca y muestre sus primeros retoños. Y así, por años, aquellos que fueron esclavos ahora, con el poder en sus manos, justificarán la oprobiosa y propia dictadura instrumentalizando el victimismo que recuerda los amargos días de la agresión sufrida, y regando cada día la raíz del miedo ante una nueva arremetida de un enemigo cada vez más caricaturesco.   

El Hombre es el problema: un Ser Destructivo y Auto Destructivo no puede construir en armonía y compartir vida en paz.   No habrá cambio alguno real y profundo sin que el Hombre mute al punto de sepultar al Hombre actual y su apego por la prehistoria. Porque aún no conocemos la Historia ni hemos ingresado a sus grandes avenidas.  

Hoy expreso opiniones y expongo miradas que razonan políticamente: a veces algunos ven en éstas una postura de izquierda, otros consideran que son centristas, y de la izquierda dicen que rozan con el liberalismo derechista. Dejo a los fabricantes de esquemas que encasillen según sus medidas siempre tendientes al cuadrado: las personas libres aprendemos a mirar la realidad con sentido objetivo y ya no pertenecemos a parcialidad alguna que nos restrinja la visión global de los hechos.

Soy Cristico, y eso me impulsa según principios irrenunciables que no desmienten mi vida transcurrida: la Libertad; La Justicia; La Paz; el Sentido de Comunidad; el Amor expresado en la justa Solidaridad, en la necesaria Misericordia y en la Compasión, en el Arrepentimiento causal, en el Perdón liberador, en el rechazo profundo a la violencia de todo tipo y forma. Y como Cristico busco Verdad en lo más profundo, sin conformarme con las apariencias, con las formas y las formalidades… y para llegar a ese logro he tenido la compañía cercana y vívida de la Sabiduría, que por medio del I Ching abrió sus umbrales y ha dejado que camine por sus portales.

Viví la militancia política; fui internacionalista y estuve al servicio de causas lejanas a mi país y nación pero cercanas a los conflictos sin resolver por la humanidad; viajé…mucho, como buen andariego. Ejercí periodismo político y cultural. Fui poeta y escritor. Me enclaustré en una vieja abadía budista a mis 24 años.  Y volví a ser rescatado por mis misteriosos guardianes budista a mis 37 años.  Estuve no pocas veces muy cerca de la muerte: ésa dejó de ser un misterio cuando me hundió en un mar de cadáveres que me volvieron enemigo de Dios por varios años de este andar. Y volví a renunciar a la comodidad y a lo adquirido, nuevamente, y esta vez para regresar a mi país para quemar un karma que me consumía por dentro: vine a combatir con las armas a la tiranía que sumía a Chile en el más abyecto oscurantismo.

Yo fui Camilo, un oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
 
Yo fui Camilo desde mi militancia anterior en el MIR. Yo fui Camilo Maturana el escritor, el representante de la Resistencia Chilena recorriendo Canadá, Italia, Albania…  El mismo que se hizo miembro de la Sociedad de Escritores de Chile y ayudó a conformar y organizar el Colectivo de Escritores Jóvenes bajo la dictadura. Y este Camilo tuvo su iniciación militante apenas saliendo de sus 14 años, cuando aún no aparecía ‘Camilo’, y era el ‘Urrutia’ de las Juventudes Comunistas.

23 años de militancia activa en diversos roles y en diferentes circunstancias. Hasta que en el invierno de 1990, hallándome en Uruguay, mi vida da un Salto Cuántico que matará a Camilo y fomentará una verdad interior que reclamaba ser considerada y que ahora sería mi gobierno y mi razón de existir: de esto ya han pasado 30 años plenos de riqueza espiritual.

Nada de aquello que este andar ha provocado, ha incluido, y he vivido, tendría importancia alguna, y sería no más que una serie de anécdotas,   sin el cierre Espiritual que eleva lo temporal y circunstancial a la calidad de trascendencia: porque solamente cuando el andariego y la andariega sale de esta existencia por los pórticos atemporales que rompen con la pequeña y vana ilusión de la materialidad…es cuando se ha vencido a sí mismo-a y ha logrado vencer al Mundo y su entramado de falacias y quimeras. Porque entonces tu libertad será el inicio de tu nueva existencia.
 
 

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